Sollozo. Sollozo una y otra vez. Infinitas lágrimas salen a respirar, después de haber estado encarceladas en estos tristes ojos, que por mucho tiempo no han brillado. Una angustia me invade provocando más llanto. No lo se, no se el por qué del llanto, un fuerte sentimiento se aferra hacia mi. Las lagrimas se convierten en palabras, frases procedentes de mis pensamientos más guardados, palabras que desnudan mi intimidad, recuerdos de lo que alguna vez fui. Las palabras se plasman en la pared del vacío infinito en que me encuentro, suspendida en el aire, sostenida por una fuerza mayor que la mía. A medida que voy leyendo, voy comprendiendo las frases, las oraciones. Son relatos propios de mi vida, de mis pasados recuerdos. Una ilusión, un holograma va revelando en imagen y sonido todos estos recuerdos. Mi memoria se agudiza, mi interior ya no sufre, el llanto ha encontrado un consuelo a su pena. Si, son las imágenes, como una cámara que ha seguido mi vida y yo nunca me he dado cuenta. De repente empieza a mostrar imágenes que no recuerdo, cosas del futuro. El miedo se apodera de mí, pero la curiosidad es más fuerte. Miro atentamente a lo que el futuro me depara. Al ver las imágenes que danzan en mis ojos me invade la felicidad, a veces la tristeza, me equilibra, me doy cuenta que me equilibrio y mi reflejo en el holograma también. Apronto las situaciones con mucha calma, y me mantengo serena. Al terminar de ver mi vida, el holograma se va desvaneciendo y las palabras en las paredes también, todo lo succiona el vacío, lo negro que me rodea. Cuando ya no queda nada, aparece frente a mi un álbum de fotos. Al abrirlo puedo ver todos mis recuerdo inmortalizados, desde mi infancia hasta el presente. Toda mi vida en fotografías.