UN PEDIGÜEÑO ORIGINAL- (texto original por imagina, pero lo he alterado y hecho algunas variaciones)
Sin dudar bajé por las sucias escaleras de la estación del metro, y me sumergí en un hoyo de movimiento y soledad. Era un día normal como cualquier otro, el reloj marcaba las 6 de la tarde, y yo, como habitualmente lo hacía, esperaba el tren para ir a casa. El ambiente era serio, casi muerto. Toda la gente vestida de terno y usando sus máscaras de seriedad y cansancio, esperaban el tren para ir de vuelta a casa después de un agitado día en el trabajo. Ninguna sonrisa podía ser vista en ese mar de movimiento.
Hace ya bastante tiempo que vivo en esta ciudad, solo y lejos de mi familia, que enfrentaban una crisis en algún lugar remoto de este mundo. Siempre me han dicho que soy un hombre fuerte, por lo que no tuvieron mayores preocupaciones cuando decidí irme, porque sabían que yo de alguna forma sobreviviría y saldría adelante.
Sobreviví y logré entrar a una universidad, que pago con mucho esfuerzo trabajando como mesero en un restaurante con mucha clase, aquellos restoranes donde las personas de la alta sociedad van a hablar sobre negocios, con sus trajes aburridos y serios, y las mujeres se ponen sus mejores trajes y joyas, y se juntan a chismosear sobre la sociedad y los espectáculos.
Pero hay días que las fuerzas parecen desvanecer de mi, y me encuentro tan vulnerable como le afecta el frío a un bebé. Y es en esos momentos que necesito una sonrisa, un apoyo, alguien que me de el empujón y me tire de nuevo a la vida, a seguir luchando, a no quedarme atrás.
Ese día, salí de mis pensamientos por algunos segundos para poder tomar el tren, entre, para darme cuenta que estaban todos los asientos ocupados, a si que me tuve que ir de pie, pero milagrosamente, era el unico que iba parado. Todo el mundo me miraba, me sentía como un animal enjaulado en un zoológico. Pues fue ahí cuando decidí hablar y decir mis pensamientos. Un poco nervioso, carraspié y levante la voz.
Casi como si fuera un trance, estas fueron las siguientes palabras que pronuncié:
- Les agradecería que me prestarán atención. Soy estudiante, estoy sólo en esta ciudad, y mi familia está muy lejos y no tengo amigos, ni conocidos. Normalmente puedo aguantar la soledad y mantengo un buen estado anímico. Pero hay algunos días que me siento más bien deprimido, y hoy es uno de ellos. No les voy a pedir dinero, sólo les pido su simpatía y su cariño. Ahora voy a pasar por delante suyo y agradecería, desde lo más profundo, una sonrisa de afecto, de cada uno de ustedes, o una palabra de aliento. -
Partí caminando hacia un hombre que parecía ser oficinista, pero creo que éste se avergonzó un poco y me trató de ignorar, abriendo el periódico que llevaba en la mano. Luego me acerqué a un obrero, que luego de pelear con sus demonios internos, superó la vergüenza y me esbozó una tímida, pero reconfortante sonrisa. Después, me acerqué a un hombre de tercera edad, que me mostró una amplia sonrisa y me dio la mano. Seguí caminando y dos señoras más bien viejas, me abrazaron y me dieron algunas palabras de aliento. Luego, como si hubiera sido una orden mecánica, mucha gente se levanto y se dirigió hacia mi, y me esbozaron mil sonrisas y me consolaron, me dieron el empujón para seguir adelante, para seguir luchando.
El tren llego a la siguiente estación, y despidiendome y agradeciendo a la gente, me baje y emprendi mi camino hacia mi casa, con el corazón tibio y un ánimo esperanzador.
No dejes que tu máscara quite la sonrisa que llevas dentro, nunca sabes quien pueda necesitarla. Gracias a ella, podemos unirnos y dejar de lado nuestras diferencias, y luchar juntos contra una causa.
Lewen-s
5 dic 2005 | 12:32 AM
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Parpayuela
5 dic 2005 | 12:56 AM
Gracias por tu visita.
La sonrisa,ayuda a sobrellevar la vida.
Saludos
imagina
5 dic 2005 | 01:58 AM
mero, el relato me ha parecido magnífico.
La orientación que le has dado, totalmente acertada, en la línea de tus escritos.
Te felicito
CUERVODETORMENTA
5 dic 2005 | 04:51 AM
Mis demonios no tienen una imagen definible ... como el miedo y la angustia tampoco lo tienen .. kisas cada uno interprete sus miedos de alguna forma ... sin envargo esa forma es unica para cada uno... mi miedo tiene nombre y ojos ...
pero mis demonios caminan por la tierra...
y los veo tan frecuentemente ke ya me siento uno..
Apostata
8 ene 2006 | 11:47 PM
Plas plas plas! Impresionante. Me ha encantado
peterpan
11 ene 2006 | 01:06 AM
HOY MAS QUE NUNCA NECESITO UNA SONRISA QUE NO LLEGA
Sol
18 mar 2006 | 05:13 AM
Mi sonrisa!...habra otra para mi?
locaporlaluna
18 mar 2006 | 12:29 PM
ojalá todos hagamos lo mismo frente a la estúpida seriedad de las ciudades. Conociendo al autor y habiendo pasado en carne propia por situación similar, no me queda otra que quitarme el sombrero, nunca se me hubiera ocurrido hablarles al conjunto de rostros sin alma, para ver si realmente la tenían.
Un cariño grande mero