El suspiro de un lamento se eleva continuamente acompañado por las lagrimas,
El veneno del corazón comienza a abarcar los lugares más remotos de su perdida mente,
La felicidad que alguna vez se anidó en su corazón y se reflejó en sus ojos,
Es absorbida por el tinte negro del dolor.
Es absorbida por las páginas sin vida que recorre la pluma,
Registrando los hechos de su vida.
Las esperanzas y la alegría se esconden,
Esperando que algún suceso las despierte,
Que alguien las haga renacer.
Ahora se encuentran en las páginas del olvido.

El lugar más retorcido y desdichado,
Es habitado por el alma triste y rencorosa de un hombre que renunció a sus sueños,
Que apagó la llama que prendía su felicidad.
Ahora solo en la oscuridad se lamenta y llora del destino que llovió a sus pies,
Del destino que lo poseyó hasta llegar a la triste realidad que lo atormenta.
Pero poco él sabe que el destino que le llovió fue producto de sus propias decisiones,
En su poder está la posibilidad de cambiarlo,
Para que prospere la esperanza y la felicidad en su alma.