Querido Engañador


Siempre prestando mucha atención a cada detalle,
La palabra era su don maldito,
Las masas todas anonadas escuchaban su cántico,
Ingiriendo cada palabra que balbuceaba,
Materializando cada mentira,
Todo por una satisfacción propia.

Detras de cada frase se ocultaba un espacio sin materia,
Una comunicación sin receptor,
Todos hipnotizados escuchaban sus cánticos falsos,
Amordazados en la seducción de su voz,
Que los adormecía,
Los sacaba de conciencia.

Tanto poder en manos,
Solo le hizo acabar mal,
Ahora nadie recuerda,
Al desdichado infelíz que alimentó nuestros cerebros con falsas promesas.
A la humanidad le falta mucho más que pensar.